Estoy en Seattle para el ISEV2023.
Es el congreso internacional sobre vesículas extracelulares (VE).
Quizá porque se fundó hace menos de diez años, la energía es impresionante. Cuando te sientas a una mesa para comer o descansar, siempre te preguntan qué investigas, y como es un campo nuevo todos compartimos las mismas inquietudes, lo cual es fascinante. Incluso los eminentes profesores que siempre se citan en los artículos sobre VE son muy cercanos, y nunca había vivido un congreso así en los encuentros clínicos internacionales, por lo que me resultó refrescante. Allí mismo avanzaron conversaciones de colaboración y se fijaron fechas de Zoom. Abrumado por todo ese impulso, salí con ganas de sobrevivir en este mundo.
Sentí más que de sobra mi propia falta de capacidad, lo cual es frustrante, pero decidí seguir avanzando medio paso a la vez aunque retroceda. Como el conocimiento se puede absorber de los artículos, siento que por fin he comprendido que intercambiar ideas con investigadores de todo el mundo es la principal prioridad de un congreso. Me pregunto si la manera de relacionarse con los congresos cambia con la edad… Saboreando la felicidad de poder debatir sobre temas académicos comunes, me gustaría disfrutarlo un poco más.
Una foto con el desarrollador de Exodus.
Él (el Sr. Liu) desarrolló este sistema y publicó su contenido en Nature Medicine.
Ahora ha dejado su puesto de investigación y ha fundado una empresa.
Exosome detection via the ultrafast-isolation system: EXODUS - Nature Methods

